Aterrizar de noche es uno de los desafíos más estimulantes en simulación de vuelo. La ausencia de referencias visuales en el suelo y la pérdida de percepción de profundidad transforman una aproximación rutinaria en un ejercicio de precisión quirúrgica.
Para lograr un Butter Landing bajo las estrellas, necesitas cambiar de estrategia. Tus ojos te mienten en la oscuridad — aprende a confiar en los indicadores correctos.
Confía en Tus Instrumentos (y en el PAPI)
De noche, tus ojos te mienten. La regla de oro es volar por instrumentos hasta el aterrizaje:
- El PAPI es vital: Mantén los ojos en las dos luces rojas y dos blancas. Si ves tres rojas, añade potencia inmediatamente.
- Gestión de Velocidad: Mantén una velocidad de aproximación constante. La oscuridad hace que las correcciones de último momento sean muy arriesgadas.
- Iluminación de Cabina: Reduce el brillo de tus pantallas (dimming) para preservar tu visión nocturna y ver mejor las luces de pista.
Timing del Flare Nocturno
Percibir tu altura a 10 pies del suelo es complejo en la oscuridad. Usa las Luces de Borde de Pista que comienzan a "desplazarse" más rápido para identificar el momento del flare. No busques contacto visual con el asfalto — confía en la perspectiva de las luces convergiendo hacia el horizonte.
Consejo Pro: Mantén tu mirada hacia el extremo lejano de la pista, no directamente debajo del avión. Las luces laterales de pista te darán la sensación de velocidad de desplazamiento.